
Meritocracia vs dedocracia: cuando la “rosca” decide el trabajo
La clave para fidelizar clientes es brindar un servicio al cliente de alta calidad.
Toda empresa nace de una idea. Con el tiempo, esa idea suele quedar enterrada bajo planillas, reuniones y metas de venta, y entonces aparece una pregunta que incomoda: ¿para qué hacemos lo que hacemos?
No es un juego de palabras. Más bien, es una pregunta que distingue a las compañías que solo producen de aquellas que dejan una huella. Cuando el propósito se vuelve claro, cada decisión, ya sea desde un nuevo producto hasta la forma de contestar un correo, encuentra un sentido en el camino.
Los mercados cambian de un día para otro. La tecnología abre caminos nuevos y lo que ayer parecía seguro hoy se vuelve incierto. Y así, van apareciendo competidores que nadie tenía en el radar de la noche a la mañana, y las preferencias de los clientes se van transformando con una velocidad difícil de seguir. Por eso, un propósito fuerte se convierte en una brújula.
Esa brújula, además de marcar el rumbo cuando todo va bien, es la que da claridad cuando las cifras no acompañan o cuando surge una oportunidad tentadora que parece rentable pero choca con lo que la empresa quiere ser.
Gracias a ese propósito, es más sencillo priorizar lo que de verdad importa, elegir proyectos que encajan y tener el valor de decir “no” cuando algo, aunque atractivo, contradice la esencia del negocio.
Muchas empresas escriben su misión en una frase breve, pero son pocas las que logran que esa frase cobre vida. Por eso, el reto está en llevar el propósito al día a día.
Tomemos un ejemplo simple: imagina una empresa que declara como propósito “mejorar la calidad de vida en las ciudades”. Por sí sola la frase suena bastante inspiradora, pero su peso se nota en las acciones del día a día.
Si el propósito es real, se verá reflejado en el diseño de sus productos, en la manera en que elige a sus proveedores, en la relación con las comunidades, en la gestión de residuos y otras acciones más.
De nada sirve que el lema brille en una pared si, en la práctica, la empresa maltrata a quienes trabajan para ella, descuida el entorno urbano o toma atajos que perjudican a los vecinos. El propósito se valida en lo cotidiano, en decisiones pequeñas que confirman o desmienten lo que la organización proclama.
Los clientes notan cuando el propósito es auténtico. Lo perciben en la forma de atender un reclamo, en la transparencia de los procesos y en la calidad de los productos o servicios, y eso se transforma en confianza.
Dentro de las organizaciones ocurre algo parecido. Hay una mayor motivación cuando los equipos entienden que su trabajo contribuye a algo más grande, y de esa convicción nace un compromiso que no depende solo del sueldo ni de incentivos… se construye en la certeza de que lo que se hace cada día vale la pena.
¿Qué pasa cuando el propósito se ha diluido? Para descubrirlo se requieren tres simples pasos:
No es un ejercicio que se haga una vez y ya. El propósito se revisa, se ajusta y se vuelve a confirmar a medida que cambian la sociedad y el mercado.
De esta forma, el propósito auténtico se convierte en un rasgo único. No se compra ni se copia, se forma con el tiempo, en la coherencia de las decisiones y en la relación de confianza con quienes siguen a la empresa.
El propósito es una manera de dar sentido a cada movimiento, de sostener la cultura corporativa cuando las cifras suben o bajan.
Las compañías que saben por qué existen son las que resisten mejor los cambios, encuentran energía para innovar, adaptarse y dejar una huella que trasciende el negocio. El “para qué” deja de ser una frase de adorno y se convierte en el motor que mantiene viva la organización.

La clave para fidelizar clientes es brindar un servicio al cliente de alta calidad.

La clave para fidelizar clientes es brindar un servicio al cliente de alta calidad.

La clave para fidelizar clientes es brindar un servicio al cliente de alta calidad.

La clave para fidelizar clientes es brindar un servicio al cliente de alta calidad.

La clave para fidelizar clientes es brindar un servicio al cliente de alta calidad.

La clave para fidelizar clientes es brindar un servicio al cliente de alta calidad.